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A este
arquitecto (1848-1926) le cabe el honor de ser considerado el autor de la
primera obra modernista levantada en Tarragona: un monumento al héroe
medieval Roger de Llúria (1888). Como tantos arquitectos modernistas, Salas
sentía pasión por la historia de su país. Así, como miembro muy activo de la
Sociedad Arqueológica Tarraconense, protegió el riquísimo patrimonio
arquitectónico (romano, en gran medida) de la ciudad. Dedicó también muchos
esfuerzos a recuperar el monasterio de Poblet, uno de los corazones
espirituales, históricos y culturales de Catalunya. |
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Salas i Ricomà hizo también
bandera de su catolicismo militante con la reforma de la sacristía de la
catedral de Tarragona, su colaboración en el nacimiento del Museo Diocesano,
o la construcción de la iglesia del Serrallo o el convento de las
Carmelitas. De la obra civil de este arquitecto, que contribuyó en gran
medida a la ordenación urbanística de Tarragona de principios del siglo XX,
destacan la fachada del ayuntamiento de Valls (1896), las escuelas de Falset
(1909-16) y, sobre todo, la casa Salas (1907), en la Rambla Nova de
Tarragona, seguramente el edificio modernista más notable de la ciudad. |