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Descendiente
de una importante dinastía de arquitectos y maestros de obras, Jeroni
Granell (1867-1931) es uno de los autores que más ha contribuido a que
Barcelona, y el Eixample en particular, sea la capital mundial del
modernismo. Visitar algunos de sus edificios es realizar un recorrido por la
Barcelona modernista más auténtica y bella: el número 121 de la calle Balmes,
el 582 de la Gran Vía, el 122 de la calle Girona, el 45 de la calle Casp,
los números 35, 61, 262 y 264 de la calle Major de Gràcia, el 84 de la calle
Roger de Llúria, el 293 de la calle Rosselló, el 127 de la calle Bailèn o el
260 de la calle Còrsega , son ejemplos de la perfecta simbiosis que se
produjo entre los arquitectos empeñados en crear belleza y la burguesía
dispuesta a sufragar los gastos para disfrutar de ella. |
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El lenguaje de Granell
prima la depuración, la simplificación y la elegancia. Trabaja también con
mosaico y es un maestro vitralero. Así, Granell es el autor de los vitrales
más célebres y seguramente más bellos de todo el Modernismo: los cenitales
del Palau de la Música Catalana |